El dolor torácico en niños es un problema frecuente y afortunadamente rara vez implica riesgo mayor para el niño, sin embargo con frecuencia se asocia al dolor torácio del adulto y por lo mismo a problemas cardiovasculares como isquemia o infarto miocárdico.
Cuales son las causas en niños
- Problemas osteomusculares
- Problemas respiratorios
- Reflujo
- Ansiedad y angustia
- Idiopático (No se puede determinar la causa)
Dolor de origen cardiovascular
Si bien esta causa es muy poco frecuente en el niño, es la que suele causar mayor preocupación a los familiares y al mismo paciente, también es la que requiere mayor atención.
- Sx. de Kawasaki: Es una vasculitis de tipo autoinmune que puede afectar las arterias que nutren al corazón (coronarias) lo que pudiera desencadenar en dolor cardiovascular e incluso un infarto.
- Defectos coronarios congénitos
- Miocarditis: Es una inflamación aguda del miocardio (músculo cardiaco) que puede ser desencadenada por una infección viral aguda. Recientemente la vacuna de COVID-19 puede desencadenar miocarditis en personas jóvenes.
- Miocardiopatía hipetrófica. Es una alteración congénita del músculo cardiaco que produce engrosamiento del músculo y puede ser causa de dolor en el tórax y muerte súbita, de hecho es la causa más frecuente de muerte súbita en atletas.
- Defectos cardiacos congénitos, sobre todo aquellos con defectos complejos o múltiples.
Causas de dolor que deben de llamarnos la atención
- Dolor desencadenado con el ejercicio
- Dolor fuerte que se acompaña de otros síntomas como sudoración, palidez o desencadena en un desmayo
- Antecedente de muerte súbibita inexplicable en un familiar cercano
- Alguna de las causas comentadas en el punto anterior.
Lo ideal es una valoración cardiológica
Lo ideal es una valoración cardiológica que nos permita descartar problemas cardiacos que puedan ser la causa del dolor torácico.
Generalmente una revisión cuidadosa junto con un electrocardiograma y una radiografía de tórax suele ser suficiente.
En caso de dudas un ecocardiograma nos permite descartar alteraciones estructurales que pudieran ser causa del dolor.

